2009. Un año muy intenso

2009 fue un año interesante. Pese a la juventud de los artistas, sus obras estaban cargadas de madurez. Las hubo íntimas y monumentales, participativas y emotivas.

Emilia Fernández (San Sebastián) indagó en la historia de Santa Lucía, hablando con los vecinos más antiguos para saber de su vida y sus recuerdos del pueblo. Con fotografías, cartas y evocaciones construyó Lugares, pequeñas cajas con grandes contenidos que hicieron, a veces, aflorar las lágrimas a los espectadores.

María Gutíerrez-Solana (Madrid) propuso una Pecera con 74 peces de cerámica de brillantes colores que nadaban por el aire de Santa Lucía, creando un gran contraste con el ocre del rastrojo. Los visitantes se sumergían en un cromático jardín de peces mecidos por el viento.

La obra de Carolina Belén Martínez (Buenos Aires, Argentina), tituladaCartografía de la percepción, consistió en un intercambio con los habitantes del lugar. Dejó semiescondidas en distintos rincones del pueblo piedras en las que había impreso fotográficamente el mapa de su lugar de origen. Las piedras permanecen fundidas con el paisaje hasta que un transeúnte las encuentra y las lleva a otro lugar. Construyó además una espiral de piedras sobre una finca en declive y, sobre ellas, escribió la descripción del pueblo, creando una especie de diario de viaje.

Alfredo Omaña (Riofrío, León) regaló a la localidad su Gran Suite Santa Lucía. Dispuso en la finca Pereguillos 30 camas metálicas, cuyo mullido colchón de césped invitaba a tumbarse para observar el cielo, las nubes y las estrellas. Hubo quien pasó allí la noche de San Lorenzo para disfrutar de las Perseidas.

Por último, Fernando Rubio Ahumada (Colombia) nos invitó a Dejar huellaen forma de pequeña flor de cera. Las figuras fueron colocadas sobre un infinito en la chopera de la Ermita. Grandes y pequeños hacían fila para impregnar sus dedos de cera roja y participar de ese modo en la creación de una obra artística.

Catálogo editado: